Tomar conciencia de que los residuos son un recurso valioso con el que contamos en la ciudad es contribuir al ahorro de recursos y energía, y a la calidad ambiental para las generaciones presentes y futuras.
Reciclar los residuos permite:
- Reducir la cantidad de basura que hay que trasladar y enterrar. Una vez enterrada, la basura solo puede esperar que la naturaleza la reincorpore a la vida, es decir que la biodegrade. Pero el plástico tarda hasta 600 años, el aluminio no se corroe, el vidrio se mantiene intacto miles de años y los metales resisten entre 10 y 500 años.
- Proteger los recursos naturales renovables y no renovables del planeta, petróleo para producción de plásticos, árboles para pasta de papel, metales para envases y conservas, fibras naturales para confección de textiles y minerales para confección de vidrios.
Con papel: diarios, cartón, papel, se puede fabricar: papel, embalajes especiales.
Con tetrabrik: envases, leche, jugos, conservas, se puede fabricar: madera ecológica para placares, mesas, sillas.
Con vidrio: envases, vidrio, se puede fabricar: vidrio.
Con metal: latas, se puede fabricar: ruedas y cuadros de bicicleta.
Es la responsabilidad de cada ser humano buscar información y actuar para garantizar la calidad de vida de su generación presente y futura.
La idea impresa en la obra reflexiona acerca de la educación y acción ambiental desde: el rol de los padres como educadores a través del juego, el diseño de productos con materiales reciclados, la necesidad de cooperación entre ciudadanos y el estado para poner en marcha metodologías practicas concernientes a la separación de basura en origen y reciclado, la difusión de la información mediante campañas, la importancia vital de los espacios verdes limpios en la metrópolis y la responsabilidad de la generación humana presente con las generaciones futuras.